Hidratación = rendimiento

Estar correctamente hidratado es parte esencial de cualquier entrenamiento, no solo para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, sino también para reponer las abundantes cantidades de minerales que se pierden a través del sudor. El agua regula tu temperatura corporal, lubrica tus articulaciones y ayuda en el transporte de nutrientes y detoxificación del cuerpo.

La hidratación debe mantenerse antes, durante y después del entrenamiento. Idealmente, para evitar las consecuencias indeseables de la deshidratación o la hiponatremia, deberíamos reponer la misma cantidad de fluido que perdemos al entrenar. No obstante, como regla general simple, se recomienda beber siempre que tengamos sed (Skerrett, 2012). Además, el Consejo Americano del Ejercicio sugiere:

  • Beber 500 mL de agua 2-3h antes de hacer ejercicio
  • Beber 200mL de agua cada 20-30 minutos durante el calentamiento
  • Beber 200-300mL de agua cada 20-30 minutos durante el entrenamiento
  • Beber 200mL de agua, en los 30 minutos después de acabar de entrenar

¿Agua o bebidas isotónicas?

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LA FORTALEZA MENTAL ES CLAVE EN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO

En los sparrings brillas, tus manoplas son endiabladas y partes los sacos por la mitad, pero llegado el día del combate, no es oro todo lo que reluce. Sientes que no has rendido al 100%. Bajas del ring [email protected] contigo [email protected] ¡Podías haberlo hecho mejor! Las combinaciones no han fluído y te has notado sin ideas. ¿Qué ha podido fallar?

Según expertos de todo el mundo, la concentración es la habilidad mental clave para que un deportista alcance su nivel de rendimiento máximo. La concentración forma parte de la atención y nos permite ejercer un esfuerzo mental deliberado en una situación concreta.

Se ha demostrado que los atletas que alcanzan su rendimiento máximo son capaces de concentrarse voluntariamente en los estímulos relevantes del entorno, y transformarlos en una acción que saben ejecutar. Por ello, para optimizar el rendimiento en combate, los boxeadores deben de aprender, como parte de su entrenamiento, a controlar sus pensamientos y a no reaccionar ante posibles distracciones.

PERFILES DE CONCENTRACIÓN

Los psicólogos Nideffer y Sagal escalaron la concentración en función de 2 dimensiones: la dirección y la anchura.

Según la dirección, la concentración puede ser:

  • EXTERNA: la atención se concentra en estímulos que proceden del entorno (indicaciones del árbitro, instrucciones de tu esquina, gritos del público…)
  • INTERNA: la atención se concentra en estímulos que proceden de uno mismo (pensamientos, dolores, sensaciones sobre el ring…)

Según la anchura del foco, la concentración puede ser:

  • AMPLIA: la atención se concentra en varios estímulos simultáneamente (la posición corporal del oponente, los posibles pasillos de salida cuando te han encerrado entre las cuerdas… )
  • ESTRECHA: : la atención se concentra en un estímulo en particular (la zona del cuerpo que se va a golpear, el golpe en particular que se va a lanzar…)

Así, a partir de estas dos dimensiones se definen 4 perfiles fundamentales de control atencional:

  1. ATENCIÓN AMPLIA – EXTERNA: Tareas de evaluación. La atención se concentra en el entorno general del boxeador.
  2. ATENCIÓN AMPLIA – INTERNA: Tareas de análisis. La atención se concentra en el estado interno del boxeador.
  3. ATENCIÓN ESTRECHA – INTERNA: Tareas de preparación. La atención se concentra en prepararse para ejecutar una acción.
  4. ATENCIÓN ESTRECHA – EXTERNA: Acciones. La atención se concentra en la ejecución de una habilidad.

ADAPTAR EL PERFIL DE ATENCIÓN A CADA SITUACIÓN ES CLAVE

Cada persona posee  de forma natural un estilo dominante dentro de estos 4 perfiles. No obstante, los deportistas de élite deben aprender a identificar el perfil de atención idóneo en cada momento e intercambiar su nivel de atención para adaptarse a cada circunstancia. No es lo mismo, estar cabeza con cabeza con tu rival, que atendiendo las indicaciones de la esquina en el minuto de descanso. Cada situación requiere un tipo de concentración, y debemos aprender a adaptarla. Bloquear la atención en un único perfil o activar el perfil inadecuado puede inducir fatiga mental y reducir drásticamente el rendimiento.

Se ha demostrado que cuanto mayor es la activación de un deportista, más se estrecha el foco de la atención. Es decir, el deportista tiende a ignorar progresivamente estímulos y señales a medida que su estado de activación aumenta. Por contra, a medida que la relajación aumenta, la atención se dirige hacia el interior de uno mismo. De este modo, aprender a controlar nuestro estado de activación resulta clave para mejorar el rendimiento.

 

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En competición, convergen situaciones diversas que requieren un foco de atención concreto para ser gestionadas de forma eficiente. Por ejemplo, si en la distancia de alcance, un boxeador dirige toda su atención a la zona del rival que quiere golpear (externo-estrecha), desatendiendo potenciales acciones ofensivas del rival (externo-amplia), hay muchas posibilidades de que el ataque que está planeando no llegue a materializarse porque el rival inicie un contraataque para el que no estaba preparado por no ampliar su foco de atención. Por el contra, cuando un boxeador está fuera de la distancia de su rival, puede ser un buen momento para concentrar la atención en uno mismo y hacer balance del round  (amplio-interno) o la evolución del golpe encajado (estrecho-interno), evitando así una exceso de fatiga mental que puede resultar demoledor.

En resumidas cuentas, cada momento del combate requiere un tipo de atención. Por ello, es indispensable que los deportistas aprendan a mover su foco atencional a través de los 4 perfiles mencionados. Aprender a dominar los perfiles de concentración no sólo maximiza el rendimiento, sino que potencia la confianza, autoestima y fuerza mental.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA MEJORAR MI CONCENTRACIÓN?

Existen multiples estrategias para mejorar la concentración en deporte, muchas de ellas derivadas de la técnica de centrado descrita por Nideffer. En general, estas formas de entrenamiento persiguen concentrar la atención en cuestiones relacionadas exclusivamente con el rendimiento e ignorar el resto de estímulos distractores.

1 | VISUALIZACIÓN

Se ha demostrado que el flujo de información del cerebro mejora cuando las condiciones se asemejan a las condiciones en las que se codificó la información. Es decir, cuanto más parecidos sea el escenario de entrenamiento y de competición, más efectiva será la transferencia de habilidades de uno a otro. Por ello, se recomienda crear escenarios “reales” durante el entrenamiento, para simular posibles distracciones o áreas de concentración que puedan emerger en competición. Mediante técnicas de separación mental, observación pasiva y reinterpretación, el atleta aprenderá a ignorar estas distracciones y reorganizar su atención en niveles efectivos sobre estímulos relevantes.

2 | PROGRAMACIÓN DE OBJETIVOS CONTROLABLES

La concentración se ha de focalizar sobre elementos controlables. Por ello, los planes de objetivos deben definirse en base al rendimiento, y no en base al resultado. ¿Por qué? Porque podemos controlar nuestras acciones, pero no su resultado. Es decir, un boxeador puede concentrarse en dar siempre un paso atrás después de cada serie (acción controlable), pero no en evitar ser golpeado después de cada serie, ya que no sólo depende de sus acciones (resultado de la acción, no controlable por el boxeador).

Muchos psicólogos deportivos recomiendan elaborar dos listas. En la primera, el atleta debe escribir los factores que puede controlar (número de golpes lanzados, cómo reaccionar ante una caída…) y en otra, los factores incontrolables (gritos del público al encajar un golpe, efecto de los golpes sobre el rival…). A partir de ahí, el deportista debe interiorizar en qué factores puede influir (los controlables) y por tanto concentrarse exclusivamente en estos factores; y aprender a ignorar automáticamente los estímulos procedentes de los factores incontrolables.

El mensaje debe de ser claro: si no lo puedes controlar, no malgastes ni un segundo en pensar en ello.

3 | ESTÍMULOS DE CONCENTRACIÓN

También se recomienda elaborar una lista de estímulos positivos (pensamientos afirmativos, recordatorios visuales…) para que el deportista tenga anclas mentales apropiadas sobre las que reorientar su atención durante la competición.

4 | SUSTITUCIÓN DE PENSAMIENTOS

El boxeador debe aprender a manejar la atención para remplazar conscientemente los pensamientos negativos por pensamientos positivos. Se ha demostrado que para un óptimo desempeño deportivo, es fundamental que el atleta aborde cada situación con actitud positiva y la creencia de que logrará el éxito.

5 | RUTINAS DE RENDIMIENTO

El uso de rutinas es una práctica muy extendida para mejorar la concentración y reducir las distracciones. Por un lado, permite calmar el estado de nervios o excitación, ya que el deportista se centra en un plan que ha repetido una y otra vez en diversas situaciones de estrés. Por otro lado, catalizan la concentración sobre la acción que se está llevando a cabo, mejorando el rendimiento global.

En conclusión, el rendimiento deportivo implica una combinación óptima física y mental. De nada sirve tener una condición físico-técnica envidiable, si la cabeza falla sobre el ring. Así que ya sabéis, trabajad el cuerpo sin olvidaros de dedicar el tiempo suficiente a vuestra mente, o vosotros mismos os convertiréis en vuestro peor enemigo.

#gallegoprada

PEGADA, POTENCIA Y PESAS… ¿ESTÁN RELACIONADAS?

Muchos boxeadores creen que levantando pesas PESADAS aumentarán la potencia de su pegada. Si bien es cierto que el levantamiento de pesas puede fortalecer los
músculos, eso no garantiza aumentar la potencia de los golpes.

Te exponemos 3 razones:

RAZÓN 1 | EL GOLPEO ES UNA MOCIÓN RÁPIDA, NO UNA MOCIÓN DE EMPUJE

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El levantamiento de pesas es una moción de empuje, mientras que el golpeo es una moción rápida, o de “latigazo”. Para levantar pesas, debes realizar la máxima fuerza posible y de la manera más consistente posible. El objetivo es la fuerza, y no la velocidad.

El golpeo, por el contrario, implica otra forma de movimiento: la moción rápida o de latigazo.  Este tipo de moción supone realizar la máxima fuerza posible, en el menor tiempo posible. Al lanzar un golpe, aceleras tus manos hacia el objetivo, y aprovechas el IMPACTO de dicha aceleración para ejercer la fuerza.

Cuando no dominas la técnica del golpeo, todos tus golpes se convierten en “empujones”. Los sacos se balancean eternamente, y sobre el ring, te tiras detrás de tus golpes. Observa a un boxeador profesional pegar, y te darás cuenta de que a pesar de los potentes golpes impactados, el saco apenas oscila.

Un puñetazo no es un empujón, es una explosión rápida. Impactar y recoger. Cuando levantas pesas, puedes invertir varios segundos en realizar el movimiento; cuando lanzas un puñetazo no puedes permitirte el lujo de perder ese tiempo. En definitiva, cada ejercicio trabaja diferentes tipos de fibras musculares: fundamentalmente fibras de contracción lenta en las pesas; fibras de contracción rápida en el boxeo. Por ello, levantar pesas pesadas te hará más lento y te costará potencia explosiva.

RAZÓN 2 – LOS GOLPES POTENTES REQUIEREN RELAJACIÓN, NO MÚSCULOS FUERTES

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La clave para lanzar golpes explosivos utilizando la menor energía posible, es reducir el peso trasladado durante la trayectoria del golpe y concentrarlo al final del mismo. Este efecto de “peso” lo produce la tensión de tu cuerpo. Cuanto más tenso esté el cuerpo al lanzar el golpe, más lento será éste, y más energía nos costará hacerlo llegar al objetivo.

Por ello, el golpe debe recorrer la distancia hasta el objetivo con el cuerpo relajado, y tensionarse en una contracción compacta sólo en el instante final del impacto, cuando culmina el pivote del pie, la rotación de cadera y el giro de hombros. De esta forma, cuando más relajados estén tus músculos, más fácil será acelerar el golpe y crear esa explosividad devastadora cuando añades la contracción muscular (tensión) en el impacto final. Ser capaz de dividir tus golpes en estas dos fases de relajación-contracción, es lo que hará que tus golpes sean extremadamente potentes.

Obviamente, levantar pesas no te enseñará a relajar tu cuerpo. Todo lo contrario, las pesas trabajan fundamentalmente la contracción muscular, no la relajación muscular. Fíjate que para levantar pesas, debes contraer tus músculos durante un periodo largo de tiempo, y en consecuencia, acostumbras a tu cuerpo a contraer los músculos, y no a relajarlos.

RAZÓN 3 – AUMENTAR LA POTENCIA DEL GOLPE A TRAVÉS DE LA MASA MUSCULAR ES INEFICIENTE

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El levantamiento de pesas genera fuerza, únicamente a partir de tus músculos. La fuerza del golpe de boxeo se genera al convertir la fuerza rotacional del peso de tu cuerpo (torques) en impacto lineal. Lógicamente, un boxeador también podría generar fuerza a partir de su músculo, pero sería ineficiente y gastaría mucha más energía.

Para optimizar el uso de energía al lanzar un golpe, los músculos no deben de generar fuerza, sino contraer el cuerpo al final del golpe para convertir tu cuerpo en un peso compacto y dirigirlo hacia el oponente.

Levantar pesas te ayudará a fortalecer tus músculos y ganar masa muscular, pero ello no te ayudará a golpear más fuerte, al menos de forma eficiente. Para ello, deberás dominar la técnica del golpeo.

ENTONCES SI BOXEO, ¿NO DEBERÍA LEVANTAR PESAS?

No, los ejercicios de pesas pueden ser un buen complemento a tu entrenamiento, siempre y cuando tengas claro, que levantar pesos pesados no te ayudará a aumentar
la potencia de golpeo, y además interferirá en algunas de las habilidades necesarias para aumentar tu potencia.

No obstante, existen infinidad de ejercicios de pesas que te ayudarán a desarrollar una musculatura funcional y trabajar grupos musculares suplementarios, que favorecerán tu boxeo.

En resumen, la potencia de golpeo depende básicamente del dominio de la técnica (posición, trayectorias, precisión y tiempos) y en segunda instancia de la fortaleza
muscular. Naturalmente, la carencia de técnica puede ser parcialmente compensada con la fortaleza muscular (sobre todo entre principiantes), pero el coste será un mayor
gasto energético y a la larga, un menor rendimiento en combate. En consecuencia, si quieres trabajar tu pegada, olvídate de las pesas pesadas, y aprende cómo convertir la
rotación de tu cuerpo, en un latigazo.

#gallegoprada

Isaac Real y Juli Giner Gallego Prada Boxeo Barcelona

Entrenar más, no es entrenar mejor

Lo vemos cada día, en cada preparación, en la mente de un deportista: el entrenamiento nunca es suficiente. Si el día tuviera 25 horas, la mayoría de nuestros competidores emplearían esa hora extra en entrenar. ¡Qué gran error!

No obstante, NO nos vamos a cansar de repetirlo: el descanso debe de ser parte fundamental del entrenamiento. Quitáoslo de la cabeza, descansar no significa desaprovechar el tiempo. Todo lo contrario, el descanso es necesario para activar los procesos recuperadores de nuestro organismo y permitir que nuestro cuerpo aproveche el entrenamiento realizado.En efecto, la falta de descanso reduce el rendimiento del entrenamiento. Por eso, debemos evitar el sobreentrenamiento a toda costa. Vamos a ver los 3 factores clave que explican por qué:

Isaac Real y Juli Giner Gallego Prada Boxeo Barcelona

1 | REPARACIÓN ESTRUCTURAL

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El entrenamiento, daña inevitablemente las estructuras de nuestro cuerpo (huesos, músculos, tendones, ligamentos …) produciendo desgastes o microfracturas. Este desgaste es tan sutil, que no lo apreciamos al acabar el entrenamiento o lo achacamos al cansancio, pero es necesario repararlo inmediatamente. Por un lado, para que el cuerpo vuelva a estar en perfectas condiciones para asimilar el próximo entrenamiento, y por otro, para evitar que el daño se acumule de forma peligrosa y acabe dando lugar a lesiones. Naturalmente, los procesos de reparación no se pueden activar mientras estamos realizando actividad física. Por ello, es necesario planificar adecuadamente los ciclos de descanso entre entrenamiento y entrenamiento, para poder rendir al máximo.

2 | COMPENSACIÓN FISIOLÓGICA

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El metabolismo y las estructuras corporales se ajustan para adaptarse a las exigencias físicas impuestas por el entrenamiento. Éste es el mecanismo principal mediante el cual ganamos fuerza, potencia o resistencia a medida que el plan de entrenamiento avanza. El problema es que si no damos un respiro a nuestro cuerpo entre entrenamiento y entrenamiento, éste no tendrá tiempo de aprender y adaptarse a las nuevas condiciones, y el entrenamiento previo no habrá servido de nada.

3 | ESTRÉS

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El exceso de entrenamiento produce estrés en nuestro cuerpo. Y aunque no lo percibimos igual que el estrés que sentimos cuando tenemos demasiado trabajo, este estrés debilita de igual forma nuestro sistema inmunológico haciéndonos más susceptibles de enfermar.

Por si eso fuera poco, el estrés producido por el sobre-entrenamiento fomenta la sobreproducción de la hormona CORTISOL, el principal enemigo del rendimiento deportivo. Y es que el exceso de cortisol promueve la retención de líquidos y la acumulación de grasa en el tronco, y además, produce miostatina, una proteína que rompe el músculo, bloqueando los procesos de ganancia de masa muscular y fuerza. Como veis, la peor pesadilla de cualquier deportista.

Teniendo todos estos factores en cuenta, queda bastante claro por qué insistimos tanto en que el descanso debe de ser parte indispensable de cualquier entrenamiento. Así que ya lo sabéis, si queréis que vuestro entrenamiento sea eficiente ¡DESCANSAD!

#gallegoprada